Las palabras son moscas

Se aplican dosis de cinismo sin anestesia.

rabia

Comienza un proverbio diciendo:
La serpiente y la vaca, ambas toman agua, pero una produce veneno y la otra leche.
Cuídate de las emociones que infectan.
O mejor, cuídate de fermentar costras y ruinas como pociones de aniquilamiento.

Así como en los perros los signos de la rabia son evidentes
también en los humanos toda dolencia es obvia.
Todo lo que somos y padecemos se refleja en nuestros gestos
en la forma de nuestro cuerpo
en las reacciones
en nuestros diálogos y en los actos.
Decimos sin quererlo
aquello que nos habita.

envidia inseguridad amor sabiduría deseo coraje resignación aburrimiento alegría inferioridad crueldad compasión admiración miedo cobardía hipocresía conveniencia sinceridad creatividad bondad empatía intensidad anhelo dolor romance tristeza humillación violencia avaricia vanidad mentira engaño estafa comprensión rencor enamoramiento ilusión traición ambición interés soledad nostalgia fortaleza calma paz felicidad soberbia ignorancia asombro miedo incomodidad terquedad saqueo construcción emancipación deseo locura trascendencia perdón redención apatía desazón lealtad justicia imaginación piedad venganza celos confianza unión suavidad ternura destrucción consuelo

Aprende a leer signos para que ninguna mordida te sorprenda
no se le gruñe a una bestia,
que buenos espíritus te acompañen
y a tus egoísmos ponles bozales.

O mejor, me quiero decir:
primero observa si tú babeas.
“Cónocete a ti mismo”
Porque en ti viven todos.

Dónde está tu espuma sangrante.
Y qué es lo que saborea.
Si lo puedo ver en ti
es porque ya lo descubrí en mí.
Sé a dónde lleva el enojo y el rencor.
Sé de los encantos de la alegría.
En el dolor no existe la justicia.
Mira bien.
Ráscate las llagas.
La ceguera hiere, ofende, existe.
Duele abrazar nuestras partes rídiculas
crueles y pasionales, pero existen, hieren, dañan.

Cruzar el espejo.
Romper esa imagen idealizada
de perfección que llevamos dentro.
La única herramienta es el alma, el pensamiento y nuestra humanidad.
Habitamos reflejos.

Es triste,
la rabia no tiene cura.

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