¿Has visto cómo miran las vacas?
Hay algo de indescriptible y persecutorio en sus miradas. Dicen las personas que trabajan en los rastros que tienen pesadillas, con las vacas, con los ojos que ponen antes de dispararles. Sueñan que por fin se apoderan de las escopetas.
¿Has visto cómo miran las vacas?
Hay algo en su mirada que se asemeja a la sabiduría, la calma, y el miedo sometido. Así se ve la muerte reconciliada. Dicen que cuando un animal sufre la carne ya no sirve. Y la res trata de seguir cómplice. Se sabe ofrenda.
Soy rumiante y un sacrificio. He recibido más de cien disparos. He sido banquete. He masticado conceptos hasta escupirlos. Este mundo es el de una crueldad insaciable, que devora inmediatamente cualquier asomo de inocencia. De tanto tragar la libertad, ya sólo me sirve como idea.
¿Este es otro matadero? ¿Me estoy desangrando de nuevo?

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