Las palabras son moscas

Se aplican dosis de cinismo sin anestesia.

INES

No soy el orden bajo el cual diriges tus experiencias,
ni mucho menos soy el lenguaje que utilizas para expresarte.
Sin embargo he de hablarte.
Hablarte como se ejecuta la venganza del río.
Un murmullo.
Escúchame.
¡Oh amigo escúchame!
La muerte no existe.

Todo, siempre, viene de la pérdida y es instante, como tú.
La  muerte orgánica ya no es necesaria al saber esto.
Tendrás que mirar hasta con el olfato.
Y sacudirle las garrapatas a tu almohada
para que los sueños proféticos reemplacen a la sangre.
Tendrás que  mirar las tristezas que quieres negarte.
Tendrás que dejar de tener miedo a los dolores que no nombras.
Tendrás que dejar de alimentar la ansiedad infantil de creer que las palabras te devoran.
Tendrás que dejar de creer que cerrar los ojos es suficiente para que los peligros desaparezcan.

Confía en tu delirio.

En la locura no se necesita más que el delirio.  
No busques el equilibrio.
Siempre moja tus pies para que en toda tierra fértil echen raíces, y si no hay agua, llora.

Confía.

Para ponerte a salvo del tiempo,
tendrás que saber qué hacer con él.
De cualquier forma sólo se trata de retornar al origen.
La hormiga ya sabe que todo es cuestión de movimiento.
Y se mueve.
No hagas sobreesfuerzos.
La claridad no es insoportable.
Sé una interfaz del sistema.
Traduce tu vuelo.
Trasluce tu velo.
No dejes nada sin tocar.
Percibir es transformar.
Cada segundo responde a tu capricho.
Piensa qué desear.
Yo deseo que todos los mares sobrevivan.
Tendrás que dejar la maldad en los cuerpos que la transpiran.
Y contar tus suspiros durante el día.
Tendrás que traicionar a esa manera compulsiva de sentirte en desdicha.
La inestabilidad se anula con el flujo del tiempo sucediendo.
Tendrás que aprender a respirar con los poros de la piel.
Tendrás que reconocer que no hay manera en la cual algún signo no te aprisione, acorrale, atormente y aniquile.
Es parte de tu humanidad.
Renunciar a tu humanidad es liberarte.

Diabolo azaroso,
¿qué faceta de ti es la que quiere el cambio?
No puedes confiar en ninguno de los que eres.  
Imagina bicicletas amarillas,
para que sucedan.
Mi pensamiento parlante me seduce para creer que todo se trata de estar loco, claramente loco,
y también, estar delirantemente cuerdo.
Nunca dejando a lo real estar como está,
sin intervención tuya.

Anda.
Devuélvete.
Vuélvete al ritmo de tu pensamiento y respira.
Este trance no es parte de la realidad.
No de la tuya.

Lo que está, ya está dicho.

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