Es capaz de andar sobre mierda
y comer inmundicias
con tal de sobrevivir.
Se arrastra rápidamente
y se oculta donde ninguna pureza entraría,
con tal de no perecer.
Su apariencia es grotesca
y ha eliminado la nausea de sí misma
con tal de seguir viva.
Nadie se ama más
que una cucaracha.
Aborrecible y asquerosa.
Se ama tanto que ha conseguido volar.
Insoportable el crujir que produce al estrujarse.
Qué ser tan detestable
va impregnando todo con su suciedad,
que lleva enredada entre sus patitas largas y delgadas
puestas en contacto con el mundo
para recorrerlo.
Cucaracha es para mí: mi jefe.
y todas las personas que como él
viven de la ignorancia, del miedo, de las sobras de otros.
Cucaracha es mi jefe
que no siente pasión alguna
más que aquella de reconocerse entre iguales.
Cucarachas los desesperanzados, los desapasionados, los despiadados,
los que son tumulto
en una ciudad ya de por sí, decadente.

A la figura del jefe y al animal-persona que se encuentra detrás de ella.

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