Las palabras son moscas

Se aplican dosis de cinismo sin anestesia.

Más allá del cuerpo y su imagen

Vuelo poderoso
emprendería.
Pero se trata de una simple valentía.


Prefiero sentarme en lo más bajo de lo que soy para voltear hacia arriba y
ver sus piecitos hinchados
cansados de sostener tanta mierda.


Si ascendiera, si me decidiera,
el viento se llevaría todo aquello que crees que posees
y que aferras 
con tus garras
ambiciosas. 
Soy aire en movimiento.
La ausencia es también una manera de estar. La no existencia también pesa.
La soledad me mostró las mejores compañías.
La vida, que tengo hambre.

Te incomoda mi timidez porque nunca has librado una batalla similar.
Bailado con el espejismo.
Mi danza es quieta, casi estática.
Callada.
Vórtice.
Ya ni siquiera necesito de la palabra.
Hábito el origen.
De mi ombligo parte el universo.

Lengua peligrosa
por lo que muestra y lo que oculta.
Labios poderosos,
pueden balancear las ideas más filosas
sin conseguir rasguño alguno.


Besar a la desolación derramó miel
eterna en sus carnosidades
el fruto del bien y del mal
conozco la dosis letal, 
entregarlos es petrificar al alma recipiente
expulsarla de su paraíso.


Querer regresar
una vez más 
a lo eterno.

Tengo un durazno entre las piernas,
su néctar
consigue regar a las flores más bellas 
y hace brotar vida de las tierras más áridas.
La calidez de los muslos equilibran la frialdad de las nalgas.
Qué fácil es escribir al erotismo,
encarnarlo, es un salto al vacío.


Vuelo.
Vengo apropiarme de lo que quiero llamar mío.
La sensualidad no está en mi lista sino en mi mirada.
Las pecas de mis pómulos son alimento
para los peces de mis ojos.

Transpiro agua de coco,
mis cabellos huelen a sandía.
Son lo que el fuego a Sodoma.
Castigo o redención.
Destrucción y purificación.

La muerte.
Ronda mi mente
tanto como la vida me recorre.

Mis caderas emprendieron andar ligero
cuando mis pies ensangrentados estuvieron a punto de pedir clemencia.
Lloré para limpiarlos, sanaron.
Desde entonces no tienen piedad por ningún sendero.
Aprendieron de las víboras lo rastrero.

Me desnudaría para mostrarme
total,
pero más que cegarte
quisiera pudor para mis dolores y mis placeres.
El egoísmo de amarme.

No es necesario deslumbrarte
para encontrarme.
Cierro los ojos para que veas
nada hay que temer de la penumbra.

La luz no combate la oscuridad
sino que la penetra
para re-surgir de ella.

Es un simple rebote de lo existente
pero necesario para volverse real, más real.

No le tengo miedo a la locura.
Y declararme loca es limitarme.
Estoy lista para encarar todo terror nocturno, 


y despertarme.

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