Las palabras son moscas

Se aplican dosis de cinismo sin anestesia.

Traje día cuando hubo noche

(A MI TRAGEDIA)

A mi tragedia le gusta la soledad que soy.

A mi tragedia le gusta reposarse en un silencio inalterable que a veces se disfraza de sonrisa o de palabra.

A mi tragedia le gusta llamarse miseria por las noches y se sumerge en aguas salinas que brotan de mis miradas.

A mi tragedia no le gustan los rostros, a excepción del mío y el del miedo.

A mi tragedia le gusta lo ridículo. Mi tragedia ríe.

A mi tragedia le gusta el tiempo, y con él juega.

A mi tragedia le gusta la intimidad y a ese espacio arrastra todo lo que le rodea.

Mi tragedia es bella y santa. Intenta a toda costa ser pura.

A mi tragedia le gusta deslizarse sobre las pieles que seduce y las rasguña.

A mi tragedia le gusta ser incompatible con todo lenguaje que no sea el de mi cuerpo y su pensar.

A mi tragedia le gusta ser una mentira. La más vil y la más noble.

A mi tragedia le gusta decirse, y de vez en cuando, busca que la escuchen.

A mí tragedia le gusta la ternura y su pudor, ahí es donde se manifiesta y oculta.

A mi tragedia le gusta acompañar como una bondad que se anhela.


A mí tragedia le gustan las puertas cerradas y las ventanas abiertas.

Mi tragedia no es una derrota. Y se crea.

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